Netflix (10 cap/30 min aprox) 2019
La nueva serie española original de Netflix se ha atrevido a hacer un retrato satírico de nuestra sociedad actual. A través de un peculiar individuo normal de nuestra sociedad que se ve de golpe convertido en un superhéroe, nos narran con humor y simpatía los problemas que sufrimos a la orden del día en plena calle y hogar, ya sea el machismo, la epidemia de las casas de apuestas o la toxicidad de las redes sociales.
El papel de Quim Gutiérrez como pícaro social que se mete en las mallas de Titán es fantástico. Es un actor con el que siempre he empatizado mucho y por cuyo trabajo siento un gran aprecio. Me fascina la facilidad que tiene para crear química entre su personaje y el de los demás, como la que tiene con Lola (Clara Lago) y José Pamón (Adrián Pino). Me llama mucho la atención Julia (Catalina Sopelana), un personaje con el que muchos tal vez nos identifiquemos, pues representa esa faceta nuestra de querer parar lo pies a esos «hijos de puta» que no paran de joder a la sociedad, y tiene esa fuerza para plantarles cara. Como no, nuestro querido José Pamón/Ramón representa al amigo fiel y bonachón que a todos nos gustaría tener, siendo la voz de la conciencia del bala perdida de Javier (Quim Gutiérrez), a quienes en algunos momentos nos podrían recordar a unos modernos Don Quijote y Sancho Panza.
El desarrollo de los personajes está bastante bien, aunque a veces pueda llegar a perder un poco de fuerza y parecer una evolución un poco predecible. Sin embargo, el final me ha sorprendido bastante, consigue romper el cliché que suele haber en las obras escritas/protagonizadas por hombres y criticar un poco más el entorno machista de la sociedad.
He quedado muy contento con esta primera temporada, y espero encantado la segunda.
